
Casa May Colvin y Parque de las Esculturas fueron declarados monumento histórico nacional
- Tras cinco meses de análisis, el Consejo de Monumentos aprobó por unanimidad esta solicitud presentada por la Universidad del Bío-Bío.
La escultora Marta Colvin Andrade (1907-1995) ejerció un enorme impacto en las artes visuales, tanto en Chile como en el extranjero. A treinta años de su fallecimiento, su carrera alcanzó un nuevo logro: el Consejo de Monumentos declaró la Casa May Colvin y el Parque de las Esculturas, como monumento histórico. Ambos forman parte de un polígono de 330 metros cuadrados, en el sector Andrés Bello del Campus Fernando May UBB. Precisamente este espacio fue donado por la familia, para que la entonces sede de la Universidad de Chile, potenciara ahí el desarrollo de las artes y el conocimiento.
La votación definitiva se efectuó en el Palacio Pereira de Santiago, a la que acudió Katerin Henríquez en representación de la Universidad del Bío-Bío, ya que es la Encargada de del Museo Marta Colvin, que existe desde 2011 en Chillán y forma parte de la Red de Museos de Ñuble.
«Como Universidad del Bío-Bío y Museo Marta Colvin nos tiene muy felices esta noticia, que nos ayuda a fortalecer el legado de Marta Colvin y la conservación de su obra en nuestra ciudad de Chillán. Aquí se enlaza la historia de la artista en sus primeros pasos, con las materialidades que pudo recoger en el fundo El Mono. Actualmente está ahí uno de los campus de la Universidad del Bío-Bío, que es líder en la región y se hace cargo de las necesidades culturales del territorio», enfatizó.
En la víspera de la reunión, la Subsecretaria de Patrimonio, Carolina Pérez, viajó hasta Chillán y recorrió el espacio, en compañía de autoridades regionales y universitarias. En la ceremonia, su apreciación fue tajante.
«Felicito el trabajo que ha hecho la Universidad del Bío-Bío, el museo con todo su equipo y la relevancia que ha tenido toda la familia. Fueron ellos quienes donaron este terreno y eso permite que podamos darlo a conocer a todo Chile. También se puso sobre la mesa la historia de Marta Colvin, que se abre camino cuando era más difícil ser reconocida como mujer en el mundo del arte, ella fue pionera. Es un ejemplo para las mujeres de Chile y el mundo en torno al arte», pronunció.
Precisamente en el recorrido previo por el Campus Fernando May, participó el Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Hugo Osorio.
«Estamos muy contentos de que las obras de Marta Colvin, que siempre han estado en nuestra región de Ñuble, hoy se pongan en valor para todo el país. La visita de la Subsecretaria de Patrimonio y la declaración de este inmueble destacan nuevamente el nivel de nuestros artistas», destacó la autoridad.
Emoción transgeneracional
Este importante logro que anunció el Consejo de Monumentos, contó con la presencia de Jorge Colvin Etchevers, sobrino de la escultora. Compartió emotivos recuerdos que conserva del lugar, y que hoy asciende en su reconocimiento nacional.
«Mi familia por los dos lados es chillaneja y en los veranos de mis primeros años me acuerdo de mi tía, con quien lo pasábamos muy bien en la casa y en la piscina. A veces la ayudábamos también a lijar sus esculturas y terminar cosas que después enviaba a Santiago o a Europa. Para mí es una felicidad muy grande, porque fui bien cercano a ella. Incluso vivimos juntos un tiempo en Francia cuando yo estudiaba Arquitectura. Era una persona muy cariñosa, que siempre daba espacio para opinar de sus obras, porque todo lo escuchaba bien», comparte.
También estuvo Javier Fuenzalida May, nieto de la escultora, en esta importante cita. Explica su evidente orgullo con experiencias que marcaron su infancia.
«Mi papá fue el arquitecto que hizo la casa del fundo El Mono, donde vivía la familia May Colvin. Para mí es un orgullo que esta casa se mantenga en el tiempo. Yo seguí la misma senda de mi papá, también soy arquitecto y me encanta el arte. Por eso siempre estuve muy vinculado a mi abuela, a quien cariñosamente le decíamos ‘Meme Marta’. Mi relación con ella era muy cercana, me convidaba a su taller a lijar las esculturas y esa pasión que tenía ella, además del hecho de tocar las esculturas con mis manos, fue un contacto que tuve desde chico. Hasta el día de hoy hago cosas manuales con mis nietos y en mi desarrollo profesional también», cuenta.
Cabe resaltar que el Museo Marta Colvin alberga obras originales de esta premiada artista. Por lo mismo, la relación con sus descendientes ha sido fundamental a lo largo de los años. En Chillán el contacto es a través del nieto, Fernando May Boullón, mientras que en Santiago con Sergio Sagüés, casado con la nieta Patricia May Urzúa. Él también acompañó esta importante decisión del Consejo de Monumentos.
«Creo que se está poniendo en perspectiva y favoreciendo la posibilidad de hacer de este lugar un polo cultural de relevancia, porque Marta, en relación a las mujeres de esa época, fue capaz de levantar toda esta iniciativa e inspiración, con reconocimiento a través del mundo, de su trabajo y d su obra, con mucho empeño. Hay que pensar que en esa época una mujer sola que se va a Europa a desarrollar algo que es tan poco relevante en nuestra cultura, que es el arte, pudo poner esto en lo más alto y ser reconocida en todo el mundo», sostiene Sagüés.
Sin lugar a dudas, estos lazos familiares mantienen intacto el orgullo por los grandes logros de Marta Colvin como escultora. La declaratoria de patrimonio histórico nacional es un nuevo estímulo para mantener presente su legado.
