Paisajes que Habité e Imaginé: Arte y Educación
José Ignacio Ferrada Zambrano
Mediador Galería FEDUH
Para cerrar la última exposición del año 2025 que se extiende hasta enero del 2026 lo hacemos volviendo a la identidad local, desde esos lugares comunes para la gran mayoría de los que han visitado la Galería FEDUH. Esta exposición nos muestra caminos, mercados, paisajes rurales, rostros y oficios que nos resultan familiares. Se trata de la
exposición Paisajes que habité e imaginé del artista y profesor de Artes Visuales del Liceo Bicentenario Marta Brunet, Luis Norambuena Sánchez.
La exposición propone un recorrido por paisajes de la ruralidad ñublensina, labores del campo, mercados populares y figuras humanas. A través de la acuarela y acrílicos, Luis nos invita a imaginar una experiencia colectiva de cada obra, dando a conocer relatos o historias que se retratan en estas escenas: un niño con su mochila por un camino rural,
regresando a casa luego de un largo día de escuela; o el rostro de un campesino que apela a la sabiduría ancestral del trabajo rural. Tradiciones que siguen siendo muy características de la región, lo que lo hace alcanzar una identificación con lo representado conservando la esencia de los paisajes que conocemos y habitamos. Esta decisión de retratar sin adornos la realidad de un sector, invita al espectador a completar el sentido de las imágenes, generando un juicio propio de lo observado invitándolo a reflexionar desde las propias vivencias.
Por otra parte, Norambuena no solo ha desarrollado su labor como docente del Liceo, sino que además está a cargo del Centro Interactivo Marta Brunet del mismo establecimiento, un espacio innovador que entrega herramientas tecnológicas necesarias para una educación completa y actualizada desarrollando un rol clave en la gestión, mediación y difusión educativa.
Es importante hacer esta distinción ya que su trabajo ha sido destacado en la Revista de Educación Nº395 del Ministerio de Educación, donde se pone en valor su compromiso con la educación pública. Menciona que el arte es un vehículo para abordar algunas problemáticas sociales, posicionándolo como la integración de una herramienta de
conciencia social que fortalece el vínculo entre la escuela y la comunidad. Es por esto que Paisajes que habité e imaginé viene a cohesionar un enfoque pedagógico en el aula, la decisión de trabajar con paisajes cotidianos, escenas rurales y sus figuras humanas, está ligada al arte como un espacio de encuentro con el otro en plan de
construir un sentido educativo colectivo.
Cada imagen retratada en sus obras se convierte en una herramienta para pensar los
territorios, como una forma de acercar lo pedagógico y creativo al aula, permitiéndonos
comprender la exposición no sólo como objetos de contemplación estética, sino como
dispositivos educativos que activan el diálogo, la reflexión y el pensamiento crítico. En
este sentido es que la obra genera un puente entre el aula y el espacio expositivo,
entendiendo el arte como una herramienta transversal que articula educación, territorio
y comunidad.