Diversidad LGBTIQA+ y comunicación: una mirada académica desde la extensión universitaria
Jaime Crisosto Alarcón
Académico Fonoaudiología UBB
El fenómeno comunicativo de la comunidad LGBTIQA+ puede ser mirado desde distintos puntos de vista. Si bien desde la academia puede resultar relevante como objeto de estudio considerando, por ejemplo, una perspectiva lingüística, socio-antropológica o psicológica, en la población en general se distinguen creencias particulares acerca de cómo (se supone que) hablan los sujetos homosexuales.
Creer que un otro se expresa de una forma determinada se aplica a las personas de la comunidad LGBTIQA+, pero también a otros grupos no normativos y resulta como producto de una estrategia cultural creada con fines diversos: asignar ciertas características al grupo en general, unificar las opiniones respecto de los otros y facilitar las asociaciones que los sujetos de la población mayoritaria pueden hacer respecto del sujeto-otro. Pareciera ser que Chile tiene hablantes con bastante conciencia respecto de cómo habla el otro; existen impresiones generalizadas de cómo hablan los “flaites”, la gente del norte, la gente de Chiloé, las personas mayores, etc. Sin duda, estas creencias juegan un rol clave en la construcción identitaria de los propios hablantes y posibilitan que estos empleen dichas asociaciones estereotípicas estratégicamente en el discurso.
En este sentido, los medios masivos de comunicación han jugado un rol fundamental en la construcción del perfil comunicativo del homosexual a través, principalmente, del humor: las rutinas del Festival de Viña, donde el chiste de «soapisa” de Hermógenes Conache es recordado hasta hoy, o los casos de Yerko Puchento, el Cochiguaz o Los Atletas e la Risa permiten configurar un imaginario particular, que sigue arraigado fuertemente, sobre todo en personas mayores. La visibilización de las mujeres lesbianas siempre ha sido menor que con los hombres, lo cual ha hecho que, por lo general, exista la creencia de que son uno el inverso del otro. En estos términos, donde el hombre gay tiene forma de hablar aguda y armoniosa, la lesbiana aparece grave; donde el hombre gay tiende a un lenguaje cálido y adjetival, la lesbiana aparece dura y nominal; donde el hombre gay aparece con una voz armónica, la mujer lesbiana aparece plana. Estos, por cierto, son los extremos del continuo estereotípico que no necesariamente guarda relación con el fenómeno en la realidad.
¿Cómo afecta esto a los hablantes de la comunidad LGBTIQA+? ¿Qué percepciones comunicativas se entretejen en la población en general respecto del colectivo? ¿Quiénes se configuran como hablantes LGBTIQA+ y qué características poseen a partir de las percepciones de la población en general? Nuestro Proyecto de Extensión Académica Universitaria «Iniciativa sur de lingüística en diversidades sexo-genéricas» busca responder -a través de dos seminarios- esta interrogante, considerando aportes de la comunidad y de científicos que se encuentran investigando en el área.